Para determinar estas diferencias, lo primero que tenemos que conocer es el concepto de cada una de ellas, a continuación se indican los mismos:

Traducción: La traducción consiste en el cambio del idioma en el que viene expresado un texto, la “lengua fuente”, al escribir ese texto de modo equivalente en otro idioma, es decir la “lengua meta”, cuyo objetivo primordial es mantener el significado del código a traducir. Sin embargo, no consiste en traducir cada palabra individualmente, sino en conocer el significado colectivo del conjunto de palabras que forman la frase.

Interpretación de idiomas: La interpretación es una traducción oral instantánea por oposición a la traducción. Se puede definir como una operación sobre el discurso mediante la cual el intérprete efectúa la transmisión del sentido del discurso de la lengua original formulándolo en la lengua terminal. Tanto la traducción como la interpretación consisten en una operación de comprensión y de reformulación.

A grandes rasgos se puede inferir que la  traducción es escrita y la interpretación es oral.

¿En que ámbitos se puede determinar que existen diferencias entre la traducción y la interpretación?

En la preparación: en cuanto a que un especialista en interpretación puede preparar la ponencia antes de tiempo, de allí que dentro de la planificación con el cliente, se le pide conocer por anticipado el tema y contenido de la ponencia, ya que el intérprete debe preparar la misma, buscar los términos confusos, aclarar en caso de duda cualquier duda que se le presente en los glosarios o con el cliente mismo, , ya que en pleno discurso no puede parar la ponencia por desconocimiento de una palabra, sobre todo cuando se trata de interpretaciones de temas especializados como el caso de la interpretación medica, temas de informática, técnica, donde el lenguaje utilizado es muy concreto y especifico.

Por otro lado el traductor en el tema de la preparación, tiene la ventaja de consultar sobre la marcha y con mucho tiempo, cualquier duda que se le pudiera presentar, y dispone in situ de diccionarios, glosarios y diferentes recursos, como el propio internet para revisar y realizar consultas.

La preparación en un especialista en interpretación principal es la oratoria, es allí donde debe poner especial atención,    deben ser los mejores oradores, ya que su presencia debe pasar prácticamente inadvertida, pero debe ser capaz  de transmitir el mensaje original del ponente, cautivar al público presente, hacer que el mensaje llegue tal cual como el ponente lo hace, inclusive el mensaje no verbal del orador,  este especialista debe ser capaz de leerlo.

Los traductores en cambio deben ser los mejores escritores, muy competentes, deben saber escribir muy bien, tener capacidad de revisión, edición y corrección. Mientras que un especialista en interpretación debe poseer una muy buena oratoria.

En cuanto a la comprensión: los especialistas en interpretación deben tener un nivel de comprensión inmediato, ya que deben comprender lo que dice el orador al instante, independientemente del acento, de la velocidad o del ritmo que lleve el discurso. En este caso los traductores disponen de mucho más tiempo y recursos para comprender un texto en caso de que se les presente alguna duda.

En cuanto a la toma de decisiones: los  intérpretes deben tener la capacidad de tomar decisiones de manera inmediata y no pueden titubear ni un instante para decidir qué hacer en un momento de incertidumbre. Los primeros diez segundos de la confusión son básicos, no pueden tardar más de este tiempo en buscar la palabra adecuada, por ejemplo, el sinónimo, antónimo o la palabra adecuada para sustituirla. La transmisión del mensaje de manera correcta, fácil y fluida es lo más importante, para que el especialista en interpretación pueda llegarle al auditorio de manera precisa y entendible. La interpretación exige una rapidez mental y léxica que no requiere la traducción.

En cuanto a la memoria: una de las herramientas básicas de todo intérprete, indiscutiblemente es la memoria, este debe poseer memoria a corto plazo para llevar a cabo una interpretación simultánea, o a mediano plazo para la interpretación consecutiva, tener una buena memoria convirtiéndose en una habilidad esencial para los intérpretes, es una diferencia básica en cuanto a la traducción, ya que para esta actividad no se requiere la memoria como capacidad básica.

En cuanto a las nuevas tecnologías: el especialista en interpretación, no requiere tener conocimientos de informática, puesto que su uso, es coordinado y planificado por terceras personas, caso contrario para los traductores, ya que estos, si requieren estar al día en el uso de las nuevas tecnologías e irse adecuando a todo lo que este saliendo en el mercado para irse actualizando con estas herramientas, que son la base de su trabajo cotidiano. El traductor debe saber de informática puesto que el ordenador es su mejor aliado, mientras que el intérprete no tiene esa necesidad imperiosa (aunque son cada vez más numerosos aquellos intérpretes que trabajan con ordenadores, tabletas y móviles).

En cuanto al lugar de trabajo: normalmente el traductor trabaja desde casa o desde un espacio acondicionado para tal fin, bien sea bajo relación de dependencia o bajo la figura de freelance, mientras que el especialista en interpretación necesariamente tiene que desplazarse al lugar donde se lleva a cabo la conferencia, seminario o el evento en cuestión, excepto para los casos de interpretación telefónica o por videoconferencia.

En cuanto a la ejecución: los interpretes realizan un esfuerzo real y extenuante, ya que deben dominar diversas tareas al mismo tiempo, como: escuchar, traducir y hablar, lo que les permite el desarrollo del manejo del estrés y trabajar bajo presión de manera impecable. La interpretación se realiza en tiempo real, convirtiéndose en una actividad dinámica que implica interactuar y relacionarse con las demás personas. Los traductores, tienen tiempo de investigar, leer, aclarar dudas y traducir, por lo que también pueden revisar su trabajo con anticipación, cuidar la calidad y estilo de su trabajo.

El intérprete trabaja en directo, y el traductor en diferido. el intérprete está trasladando de forma simultánea o casi simultánea en el caso de la interpretación consecutiva su mensaje, por lo que puede ver en directo la reacción de los oyentes: si están entendiendo su exposición, si les está gustando la interpretación. El traductor, sin embargo, no suele ver la reacción de los clientes ante su trabajo.

El traductor se vale del medio escrito para trasladar su mensaje, mientras que el intérprete lo realiza de forma oral. Además, esto se traslada a su vez a las normas lingüísticas: mientras que para el traductor prima la estructuración y la precisión, para el intérprete será siempre más importante la fluidez y naturalidad del mensaje